¿Cuál es el pH de un jabón ecológico?

Toda la vida llevamos escuchando que la piel necesita productos de higiene con pH neutro, pero realmente, ¿qué significa eso? ¿por qué en los anuncios se le da tanta importancia?

Vayamos paso a paso. En primer lugar, un pH neutro tiene un valor de 7, incluso se consideran neutros aquellos valores cercanos a 7. Un ejemplo de ello es el agua natural considerada como sustancia pura. Partiendo de ahí, si nos movemos hacia arriba nos encontramos con los pH alcalinos o básicos (pH>7 hasta pH=14), mientras que por debajo, hablamos de los pH ácidos (pH<7 hasta pH=0).

Por otra parte, el pelo y la piel del ser humano tienen un pH alrededor de 5,5. Es decir, son ligeramente ácidos. Esto es así debido a la emulsión epicutánea, una fina capa de protección externa, conocida como nuestro cosmético natural, constituido por agua y lípidos de nuestra sudoración y secreción sebácea. Este manto natural actúa de barrera de protección contra los virus, bacterias y otros patógenos que quieren penetrar en nuestro organismo.

¿Qué producto de higiene es el adecuado?

Todos los productos de higiene del mercado pueden ser útiles pero siempre hay alguno que tiene unas características más afines a nuestro pelo o piel. Cuando buscamos productos de higiene diaria que indican en su etiquetado el famoso “dermatológicamente testado”, a modo de garantía de calidad y respeto de nuestra piel, no nos garantiza que su pH sea neutro.

En publicidad, existen campañas con mensajes confusos que presentan al “pH neutro” como el único respetuoso con la piel. Sin embargo, ¡esto no es cierto! Si tienes dudas y quieres asegurarte de que el limpiador que estas usando realmente tiene un “pH neutro”, lo mejor es utilizar medidores de pH con los que es muy sencillo comprobarlo.

Ahora bien, si nos centramos en las pastillas de jabón ecológico, como Essabó, estas se producen con el proceso tradicional de saponificación de aceites vegetales. Mediante este proceso se generan las sales de los ácidos grasos del aceite. Por ejemplo, las sales obtenidas por saponificación del aceite de coco generan una espuma increíble y gran poder de limpieza, mientras que las sales producidas por saponificación del aceite de oliva generan menos espuma pero tienen un carácter muy emoliente y suave para la piel.

En este proceso de saponificación también se obtiene glicerina vegetal que es un humectante y suavizante ideal que ayuda a dispersar las sales por la superficie de la piel. Estas sales naturales constituyen lo que llamamos jabón y son muy distintas a las sustancias empleadas en los geles líquidos, a los que erróneamente también llamamos ”jabón líquido”. Este tipo de limpiadores líquidos utilizan en sus fórmulas ingredientes sintéticos y correctores que hacen subir o bajar el ph hasta conseguir el famoso “pH neutro”.

Sin embargo, un jabón cosmético sólido, al ser elaborado mediante este proceso tradicional, es siempre un jabón alcalino con un valor aproximado a pH=9. Dependiendo de la composición se pueden encontrar jabones naturales incluso con pH ligeramente más cercanos a 10 que igualmente son ideales para operaciones de limpieza e higiene.

Entonces, ¿un jabón alcalino es bueno para la piel?

Un jabón alcalino no es malo, ¡es ideal para la piel! Se puede considerar el producto de limpieza más antiguo para evitar enfermedades y contagios, así como para cuidar y mantener más sana y bonita la piel. A día de hoy, existen muchas culturas que no lo sustituirían, ni sustituirán, por otro producto de higiene diferente.

Un cosmético de higiene con pH alto limpia en mayor profundidad pues dilata más los poros de la piel y así es más eficaz la limpieza y desinfección desde dentro, eliminando olores corporales. Al tener los jabones un pH ligeramente más alto que el de nuestro pelo y piel, si no están enriquecidos con aceites y mantecas, es posible que en pieles secas se necesite un tratamiento de hidratación posterior. Al aplicar crema o acondicionador se reestablece la capa más externa del pelo y la piel.

No obstante, con los jabones realizados a base de ingredientes cosméticos ecológicos, como Essabó, al estar sobreengrasados de estos aceites y mantecas, la piel se reajusta y recupera su ph pocos minutos después de su uso, desapareciendo esa sensación de tirantez que a priori puede notarse.

Estos jabones, a diferencia de los geles líquidos, limpian más eficazmente y de la manera más natural, ya que su formulación no requiere aditivos ni correctores, en la mayoría sintéticos, que en muchos casos pueden generar hipersensibilidad cutánea, pieles atópicas o bien alergias. Otra ventaja de los jabones sólidos es que utilizan menor cantidad de agua en su formulación y evitan el uso de tensioactivos, por lo que son más concentrados que cualquier limpiador líquido. Si además, prescinden del plástico, como es el caso de Essabó, su packaging de papel y/o cartón es totalmente zerowaste.

Así pues, no te dejes confundir por los reclamos publicitarios acerca de la necesidad de un “pH neutro” y fíjate mejor en su composición. ¿Prefieres un limpiador con ph neturo gracias a un ingrediente sintético, o un limpiador alcalino, bueno igualmente para tu piel, a base de ingredientes 100% naturales?

Si quieres aprender más sobre el etiquetado cosmético, no te pierdas nuestro post “¿Qué nos dice el etiquetado cosmético?”.

2 Comments

    • Gracias por tu comentario. En Essabó siempre escuchamos las dudas y consultas de nuestros clientes e intentamos transformarlas en información de calidad. Cualquier sugerencia siempre es bienvenida.

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