Propiedades y aplicaciones de un jabón tradicional

La jabonería tradicional está volviendo con fuerza y cada vez cuenta con más adeptos que prefieren la pastilla de jabón de toda la vida frente a los jabones líquidos de manos y geles de ducha. ¿El motivo? Como en muchas otras cosas, menos es más.

Un producto tan simple y básico como el jabón limpia a la vez que cuida y protege las pieles más sensibles y delicadas, y a su vez, a nivel de composición, genera un mínimo impacto en el medio ambiente. Eso sí, tiene que ser jabón de verdad.

Los jabones líquidos para manos o geles de ducha, a pesar de que se les suele llamar “jabón”, no lo son. Son formulaciones similares a los detergentes, de origen sintético, pero para uso corporal. Incluso muchas pastillas de jabón también llevan en su composición ingredientes químicos de este tipo.

El jabón natural de toda la vida es aquel que se produce mediante reacción química (conocida como saponificación) y que mezcla los tres ingredientes clave de la jabonería: agua, aceite y sosa. Exacto, la receta de las abuelas que siguen haciendo el jabón en casa. Esta reacción química transforma los tres ingredientes convirtiéndose todos ellos en jabón natural, libre de químicos y tóxicos, y al que posteriormente se le pueden añadir otros extractos, aceites o aromas. Si los aceites usados son de buena calidad (coco y oliva preferiblemente) el resultado es un excelente y saludable jabón para uso cosmético. Y si además los ingredientes proceden de cultivo ecológico, es ya el súmmum de un jabón saludable.

A pesar de estar fabricados con gran cantidad de aceite, los jabones no presentan propiedades comedogénicas, es decir, no sobreengrasan ni taponan los poros. Propiedades más específicas como jabón antioxidante, astringente o regenerante, por ejemplo, ya dependen principalmente de los extractos añadidos en la última parte del proceso de cada jabón. Es importante en este sentido que el jabón se haya producido en frío, sin calentar los ingredientes, para que así las propiedades de estos aceites perduren en mayor medida en el jabón acabado.

En cualquier caso, con un jabón tradicional ecológico se evitan o minimizan las irritaciones en las pieles atópicas o más sensibles, se previenen las alergias a ingredientes químicos o perfumes sintéticos. Muy importante es también que el hecho de eliminar por completo el uso y deshecho de plásticos y packagings voluminosos. Todo ello sin renunciar a una limpieza excelente y a una abundante y cremosa espuma durante el lavado (especialmente si el jabón es de aceite de coco).

Por todo esto, la pastilla de jabón natural es ideal no solo para lavarse las manos si no sobre todo para la limpieza de cuerpo y cara. Como jabón de baño que cuida y nutre tu piel y como jabón desmaquillante que limpia y elimina impurezas. Todo en uno. Menos es más. Y dura muchísimo. Además, otra de sus aplicaciones es que el jabón es también un excelente complemento para tratamientos estéticos, ya que una buena limpieza de la piel es el paso previo e indispensable para seguir más eficazmente cualquier tipo de tratamiento, haciendo la piel mucho más receptiva, y además de manera saludable.

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