El mito del jabón sin sosa

Habréis oído alguna vez comentarios de que si un jabón está hecho con sosa no puede ser natural ni saludable. Pues bien, justamente es todo lo contrario. 

En el blog de Essabó, hoy os vamos a explicar el porqué.

Los jabones artesanales se producen por medio de una de las reacciones químicas más conocidas y antiguas: la llamada saponificación de aceites y grasas. Los aceites de coco y de oliva son saponificables por lo que cuando se mezclan con una base fuerte como la sosa y/o potasa producen la sal del ácido graso (jabón) y glicerina. Para ello es necesario utilizar las correspondientes proporciones de aceite, sosa y agua. En el caso de que la saponificación se efectúe con sosa, se obtendrán los jabones de sodio, que son sólidos y ampliamente usados para la higiene corporal como cosméticos.

Un jabón natural con proporciones de aceites y sosa adecuadas muestra una apariencia sólida homogénea. Si aparece un polvo blanquecino en la superficie es indicador de la utilización de exceso de sosa durante la fabricación. Si por el contrario hay exceso de aceite, el jabón será más blando, aceitoso y se descompone muy fácilmente, teniendo menor consistencia. Por ello a simple vista podemos verificar fácilmente si la fabricación ha sido apta; aun así, controles de calidad internos son necesarios en las empresas y evitan que jabones en este estado salieran a la venta.

Esto quiere decir que, aunque en la composición tengamos un ingrediente como la sosa, en las proporciones correctas y tras la reacción química estos ingredientes se transforman en jabón, y dejan de estar presentes en el producto final, pudiendo ser éste totalmente natural y saludable. Si quedaran restos de aceite en el jabón éste mancharía, y si quedaran restos de sosa, éste dañaría la piel. Y no es el caso de ningún jabón en el mercado.

Un ejemplo similar y representativo de transformación química es el de la sal marina (cloruro de sodio). Se forma por cristalización de cloro y sodio en medio acuoso. Tras la reacción química, el producto final es sal de uso alimentario (sin ningún resto de los anteriores ingredientes, por suerte).

Los jabones que venden en el mercado “sin sosa”, en sustitución de ésta llevan otros ingredientes de origen sintético en su composición, pero al no producirse ninguna reacción química, estos ingredientes sí que perduran en la fórmula del jabón y en el producto final,  siendo mucho menos natural, y por tanto no tan compatibles con  la salud y el medio ambiente.

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